En cuanto a si utilizar o no una fecha de caducidad de la contraseña, depende de las necesidades del remitente/receptor. En general, es bueno mantener una fecha de caducidad, para evitar fugas de datos no deseadas en el futuro (por ejemplo, en caso de que la cuenta del remitente/receptor se vea comprometida, etc.).

También puedes reutilizar contraseñas entre el mismo destinatario, pero de nuevo deben tomarse precauciones similares.